Estuve enredada, enredada conmigo, enredada contigo,
enredada hasta que dolía el enredo de sentirme ahogada.
Pero hoy mudo la piel,
como el embrión de lo eterno vuelvo a nacer.
Estaré presente, atenta a cada enredo,
y como la serpiente, fértil a lo nuevo.
El desierto es un lienzo perfecto,
en él me reencuentro, me estiro, me encojo... tiemblo.
En el desierto soy un espejismo, espejo de lo que siento.
Dibujo, sonrío, me multiplico... deseo.
Arquitecta de mis sueños
construyo con el oro y la plata de mis ancestros.
Moldeo la energía
creando mi vida.
Y encuentro en mi piel metálica, estática
la suavidad de la dinámica.
Ingrávida viajo en mi burbuja por esa extraña realidad que hemos creado.
Y veo que esa etapa ya se ha acabado.
Apenas quedan sus ruinas, algunos focos, algunas melancolías.
Incrédula decido crear la mía,
donde riego el Sol con mis lágrimas de alegría.
Es todo nuevo, es todo eterno, es todo vida.